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NUESTRA HISTORIA
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Monseñor Farina y su Proyecto de Caridad

Origen y fundación

Antecedentes

En la Región de Véneto al Noreste de la península Itálica. la ciudad de Vicenza constituyó el centro de los acontecimientos. En la dimensión política existía una paz forzada porque se estaba soportando la dominación Napoleónica seguida luego por la austríaca. Más tarde, a nivel interno, se desencadenó una lucha sangrienta. 

El fermento de la independencia estaba ligado al movimiento revolucionario italiano a través del Comité Central Véneto. Las ideas de libertad formaban una brecha en el sector político y religioso.

La fidelidad a la Iglesia, la defensa de la ortodoxia, la misma actividad apostólica, fueron interpretadas como conflicto entre los valores espirituales y los temporales: como sujeción de la fe política.

En aquella sociedad convulsionada, se identificaron los temporales con los panautríacos , las reivindicaciones de los derechos del Pontífice de la Iglesia y de la causa austríaca. Una tendencia histórica afirmaba que los patriotas, los amantes de la libertad y de la independencia de Italia eran considerados revolucionarios, cismáticos y herejes. Se creía que no era posible amar a la patria sin oponerse a la autoridad eclesiástica. El respeto , la obediencia al Papa y a los obispos significaban aversión a la patria.

 

vicenza 1800
revolución italiana

La Pia Ópera di Santa Dorotea

El joven sacerdote Giovanni Antonio Farina, en 1827, era capellán en la parroquia de San Pedro, situada en la periferia de la ciudad. Dios le dio la oportunidad de experimentar la pobreza de aquella región, así como la Divina Providencia siempre presente para ayudar al que sufre. 

En este contexto se introdujo la Pía Obra de Santa Dorotea, fundada en Bérgamo por un sacerdote misionero, don Luca Passi, quien la llevó también a Vicenza. 

El objetivo de la obra era reunir en la escuela dominical a las niñas de las parroquias, bajo el cuidado de piadosas mujeres que dedicaban su tiempo a formarlas en la doctrina cristiana. Se buscaba ayudar especialmente a las más necesitadas y abandonadas incluso durante la semana, colocándolas bajo la guía de supervisoras y cooperadoras. (SDVI) 

El Conde Luca Passi dio a conocer esta nueva institución de caridad en Vicenza, que fue aprobada por el obispo Don José María Peruzzi y fundada en la parroquia de San Pedro bajo la dirección del P. Giovanni Farina el 1 de febrero de 1828 con doce jovencitas seleccionadas de la parroquia y varios colaboradores.

Escuela de la caridad

Por sugerencia del carmelitano padre Gaetano De Luca, en 1831 se le pidió al sacerdote Giovanni Farina que asumiera la dirección de la Escuela de la Caridad que había sido constituida por iniciativa del Conde Milanés Balssare Porta, con el objetivo de educar a las jóvenes pobres y abandonadas que mendigaban por las calles. 

Farina proyectó un plan de reforma que comenzaba con una nueva maestra y con Redenta Olivieri como directora de la disciplina, pero también de los trabajos. El 1 de octubre de 1831,  comenzaba la nueva escuela que unía la Escuela de la Caridad con la Pía Obra de Santa Dorotea, iniciada con 24 niñas.

El objetivo de la obra fundada era ofrecer una educación gratuita preparando a las niñas profesionalmente para una inserción social adecuada a sus condiciones. Esta Casa de Caridad necesitaba materialmente un ambiente más amplio, locales más cómodos e higiénicos; por tanto, fue trasladada de la casa Franco, el día de San Martín en 1833, a la casa Bonioli, que luego, con infinitos sacrificios, se adquirió el 7 de mayo de 1833.

Se presentó a la autoridad competente el Plan de Escuela, que fue aprobado el 14 de enero de 1834 y el mismo año, por pedido de las familias pudientes, se abrió también el pensionado.

 Fundación del Instituto

La escuela popular femenina comenzó a funcionar como la primera de su tipo en Vicenza. Su visión era profética, ya que reivindicaba a la mujer al considerarla digna de una preparación religiosa, cultural y profesional, convirtiéndola en un agente fundamental para la transformación de la sociedad. 

Con el tiempo, Giovanni Antonio sintió la necesidad de cambiar al personal encargado de la educación: ya no contaría con maestras remuneradas que, por muy buenas que fueran, no podían ofrecer la paciencia, la constancia y el espíritu de abnegación necesarios para una misión tan noble.

A partir de esta intuición, el Espíritu Santo suscitó «maestras de probada vocación», mujeres consagradas totalmente a Dios y a la formación de las nuevas generaciones, con el corazón ardiente de caridad hasta dar la vida. 

Así, el 11 de noviembre de 1836 nacía el Instituto de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones con tres maestras y con la directora Redenta Olivieri.

La obra se maduró con el tiempo y la oración. A medida que el Instituto crecía, las necesidades del entorno eran mayores. Poco a poco se abrieron las puertas de la educación a las niñas sordomudas en 1840, y a las ciegas en 1849. Durante la década de 1840, proyectó la asistencia a los enfermos y ancianos en sus hogares; así, en 1846 se crearon residencias para la tercera edad, hospitales y dispensarios médicos.

 

imagen del fundador y la primera escuela
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